
Sí, ya lo veis, al final he optado por crear un espantapájaros. No sé si la camiseta de Siniestro Total resultará amenazante. Pero no quería que pasase ni un día más sin proteger mis habitas. El caso es que el domingo volví a poner semillas y comprobé que no estaba todo perdido. Los pájaros comen pero parecen tener un poco de respeto. Saben que si se lo comen todo al año que viene no hay nada. O lo que es peor, pueden conseguir que el hortelano se enfade y se acabe la comida de forma definitiva.
Bueno en las próximas semanas trataré de buscar un nombre para la criatura. Probablemente sea interesante hacer un repaso discográfico al universo punk de raíz (gallega), para encontrar la inspiración.
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Malditos roedores.
Soy un novato, pero no esperaba este fracaso al mes de comenzar. El problema es que el último día que estuve regando el huero me dejé la puerta abierta, y claro los conejos se han dado un festín. He de reconocer que aunque me gusta el campo y la naturaleza los animales no son mis amigos. Y el caso es que yo les tengo un elevadísimo respeto, pero ellos a mí parece que no mucho. Y por supuesto que no estoy poniendo el huerto para dar de comer a los conejos, anda que no hay hierbas por el campo. ¿Por que no se ceban con las ortigas?. Qué cabreo me estoy cogiendo no se si mandárselo a Cabreados.org.
En esta fofo podéis ver cómo se han comido la parte verde de las espinacas que ya estaban saliendo… tan majas ellas. He juntado algunos brotes que he recuperado al cavar para volver a sembrar y los he colocado todos juntos, así podéis ver la diferencia entre los que se han comido los malditos roedores y los que estaban tan vivitos. Menos mal que tengo más semillas y he podido replantar. Por otra parte aún queda alguna espinaca vivita que se ha salvado de la voracidad de los simpáticos orejudos, como podéis ver en esta otra foto.


Una primera lección aprendida, ya se que no debo dejar la puerta abierta. Aquí veis el pedazo de camino que disponen los conejitos para comerse mis espinacas. Tendré que ir a comprarlas al maño, lo que no sé es si me voy a atrever a contarle esta historia porque se va a pasar una semana riéndose, y se lo va a contar a todas las clientas… ya os contaré. A quien si le he contado la historia ha sido a la chica que me ha vendido las semillas para las habas, y es que los primos de Bugs Bunny no han dejado ni una de las habas y guisantes que planté a primeros de mes.
Los ajos resisten.
Al menos los ajos parece que no son del interés de estos animalitos y ya llevan buen paso. Algunos ya asoman más de dos dedos, a ver si es verdad que llueve en las próximas semanas y siguen creciendo para darme alguna alegría después del disgusto de las espinacas.
De todas formas mañana volveré a ver si vuelvo a plantar los guisantes y las habas. Que éstos también llevaban buen paso, pero he podido ver como han dado cuenta de ellos porque los conejos han dejado algún resto.
También estoy pensando hacer un espantapájaros, no sea que la culpa no sea de los roedores y sean los pajarillos los autores del siniestro desaguisado. Voy a buscar unas camisetas viejas y lo mismo mañana mismo lo coloco en el centro del huertito.
Bueno a ver si aumentan los comentarios, y si fracaso con el huerto por lo menos puedo tener éxito con el blog. Con tres comentarios me daré por contento.
Tiempo de sembrar habas y guisantes.
No es que sea la mejor época, pero me dijo Antonio que todavía podía sembrar habas y guisantes, él los ha plantado en noviembre y ya levantan cuatro dedos.
Las semillas que he encontrado pueden estar un poco pasadas, en la caja decía para sembrar en 2006 como muy tarde, pero no tenían mal aspecto.

He seguido el mismo procedimiento que el otro día. Hacer un surco, poner las semillas y luego tapar. Los guisantes los he puesto muy juntos, pero como no me fío de las semillas y Antonio me dijo que había que meter 3 en cada agujero. De momento he gastado todas las semillas que tenía y luego ya veremos.
Evidentemente, en una semana, y con lo poco que ha llovido, ni los ajos ni las espinacas han dado síntomas de querer vivir. Voy a tener que empezar a pensar en el sistema de riego automático. No sé si será mejor un goteo o riego por aspersión.
De la bomba manual con la que se sacaba el agua del pozo ya no queda nada más que la boca que veis en esta foto. Para sacar agua, ahora he instalado una pequeña bomba solar de impulsos. Otro día os pondré unas fotos y explicaré como funciona. De momento os dejo con este lindo recuerdo.
Envidia de lechugas.

Esto si que es un huerto. Claro que no es el mío, pero con las navidades hemos estado con la familia de Motril y le he sacado unas fotos al huerto.
Y es que vaya lechugas, claro que con este clima tropical ya se puede. Y al fondo Sierra Nevada, nevada. Es que además el paiseje es estupendo… creo que a mi huerto le falta mucho. Pero bueno no está mal ir tomando nota de lo que hacen otros, y más para un novato como yo, que aunque en mi familia hay tradición de varias generaciones de agricultores, yo no puedo decir que tenga mucha idea.

Desde luego estas lechugas, cebollas y habas, bien merecen una foto. A ver si en unos meses os puedo enseñar algo similar de mi propio huerto…

Sembrando ajos

Estos son los ajos que hemos sembrado esta mañana. Según el refranero, día que pasa de enero ajo que pierde el ajero. Aún no me puedo considerar ajero, pero como mañana es nochebuena, aún hemos ganado una semana.
Para sembrarlos la forma más fácil que me ha parecido ha sido primero hacer un caballón de unos 15 centímetros, después he heho un surco de unos 4 o 5 cm en lo alto y he colocado los ajos.
También he probado ha hacer un agujero para cada ajo, meterlo dentro, regarlo y luego tapar.

Pero sin duda la opción de poner los ajos en el surco es más sencilla.
Luego se riega y ya está.

y las espinacas…
Si, las espinacas soportan mejor el frío, y he leído que con una temperatura de entre cinco u diez grados pueden crecer bien. El problema es que las heladas hacen que se paralice la germinación, por lo que es posible que no salga nada. Ya iremos viendo.





