Defender la propiedad intelectual parafraseando a Shakespeare

José María Lassalle publica hoy una tribuna en El País, en la que aboga por una Ley de Propiedad Intelectual. Como a primeros de mes mostré mi apoyo al Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet, me resulta interesante conocer el punto de vista del Partido Popular, o al menos de su secretario nacional de Cultura. Después de leerlo me han quedado muchas ganas de hacer una crítica.

En primer lugar me chirría la defensa de la libertad basada en el incremento de la protección de la propiedad intelectual sin aclarar en qué medida se limitará la libertad para la difusión de ideas y contenidos culturales, o si se pretende acotar la libertad para la difusión de contenidos de dominio público frente a la difusión mercantil de contenidos protegidos.

Un modelo basado en más propiedad intelectual y en ilegalizar la libre difusión de contenidos sin duda va en contra de la libertad.

En segundo lugar me asusta la defensa de los intereses de las industrias culturales, aunque sea a costa de menoscabar la importante difusión de la cultura que permite Internet. El castellano es algo más que un “soporte universal” para las industrias de contenidos, también Internet. El castellano es un patrimonio público y de momento no es posible privatizarlo. Aunque no me extrañaría que alguien de la FAES esté pensando en cómo cobrar por utilizar el idioma que es de todos, ya saben, un bien público que funciona estupendamente.

Sin duda lo que más me llama la atención es la petición para despolitizar la cultura. No es creíble que un político pida que algo se despolitice, y menos que sea nada menos que la cultura lo que se pretende alejar de la política. Y que además sea el secretario de cultura de un partido político el que pida que se despolitice la cultura. Sin duda al propio Lassalle le debe chocar esto ya que él mismo lo justifica como “evitar la ideologización partidista de la cultura” pero esto es exactamente lo mismo que “neutralizarla” políticamente. Probablemente sea más razonable defender la importancia de culturizar la política.

Y parece mentira que para defender la propiedad intelectual se escriba un artículo que comienza parafraseando a Shakespeare. ¿A qué entidad gestora de propiedad intelectual tendremos que pagar por parafrasear a un autor conocido? No quiero un modelo en el que se privatice más la cultura. Ya conocemos este modelo: primero se convierte en una industria, después se ejecuta un ERE y se despide a los creadores. Y finalmente se forma una entidad pública que genera los contenidos que luego van a ser distribuidos por las redes privadas.

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